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Opinión

Un paseo por el Centro Histórico

Por Eduardo García Martínez

Caminando el Centro Histórico de Cartagena de Indias se encuentra uno con sorpresa. Unas agradables, otras no tanto y algunas francamente grotescas.

 

 

A raíz del desplome ayer de un balcón del edificio que ocupa el banco BBVA en la plaza de la Aduana, a todo el frente de la Alcaldía Mayor, que dejó un taxista herido y dos vehículos averiados, se piensa de inmediato que ese tipo de percances no deberían suceder en un lugar tan emblemático de la ciudad. Pero no solamente suceden sino que muestran el estado de ruina en que se encuentran algunas edificaciones en el sector amurallado, sin que se tomen las medidas necesarias para corregir tal despropósito.Son varias, por no decir muchas, las ruinas que se ven por ahí: balcones, techos, fachadas y hasta edificios enteros que se mantienen en pie por la gracia de Dios. En la plaza de los Coches el edificio Baiter fue declarado en riesgo y está apuntalado pero me dice el arquitecto Eduardo Polanco que los altos decibeles de sitios vecinos y los provenientes de espectáculos -conciertos musicales- que se montan en dicha plaza lo afectan de maner grave y desprenden los anclajes de vigas de madera de los muros.

En calles como las del Porvenir y Estanco del Tabaco hay edificaciones ruinosas desde hace muchos años, que podrían ocasionar tragedias si se caen en horas laborales porque son muy transitadas. Mencionaba ayer eĺ grado de deterioro de la gran casona de esquina donde funcionó La Quemada, taberna construida para filmar algunas escenas de la película Queimada que tuvo como actor principal a Marlon Brando y secundario al palenquero Evaristo Márquez, y en la que por años Sofronín Martínez y Cenelia Alcazar endulzaron el corazón musical de los cartageneros. Está forrada como precaución pero sus condiciones  estructurales son lamentables. En otras calles del centro el problema también se evidencia y las autoridades, advertidas, deben tomar cartas en el asunto. Les corresponden decidir qué hacer con una situación de tal cuidado.

Palacio de la Proclamación

Esta enorme edificación colonial, donde se firmó el Acta de Independencia de 1811 y sirvió de sede de gobierno a la administración departamental por décadas, fue remodelada y restaurada en algunas partes  para convertirla en un centro de arte y cultura. Se le construyó un pequeño y hermoso teatrino donde estuvo el Concejo Municipal y fue mucho antes residencia del fundador de la ciudad, Pedro de Heredia. También se le dotó de dos ascensores y cuenta con dos grandes salones de conferencias que igualmente sirven para sala de exposiciones.

Bien administrado, este lugar puede contribuir en gran medida a la promoción y divulgación de Cartagena como ciudad histórica, artística y cultural. Creo que se está en mora de abrirles sus puertas de par en par a los visitantes de Colombia y del mundo que llegan a la ciudad y quieren escrudiñarla, conocerla en sus más íntimos detalles. La historia de esta edificación es tan fascinante que por sí sola puede interesa a quienes llegan no solo para bañarse en su mar tibio sino a sumergirse en sus muchos atractivos patrimoniales materiales e inmateriales.

En el Palacio de la Proclamación aún se trabaja y de seguro se harán cambios en algunos frentes que imagino deben ser provisionales. Uno de ellos se advierte sobre la calle Cochera del Gobernador. donde hay ahora unas acometidas eléctricas que se ven horribles y desdicen de esa parte de la edificación. Esta nota se acompaña de una foto que muestra esa acometida, que debería estar en la parte interior del inmueble, si es que debe estar. Porque aún construyéndole una estructura metálica se vería mal sobre la calle.

El bien más preciado


 

El centro histórico, en el que sobresalen murallas, garitas, tendales, casonas, edificios coloniales y republicanos, Iglesias, bóvedas, calles, parques, es junto con las baterías de defensa como castillos y fuertes, el bien más preciado de Cartagena.

Conocido también como ciudad colonial o centro amurallado, está muy bien conservado y debe preservarse por siempre. Sin embargo, son muchas las afectaciones que ha sufrido a lo largo del tiempo, lo que no debe continuar. El Instituto de Patrimonio y Cultura -IPCC- es el encargado de velar por su conservación pero en sus narices se han cometido grandes desafueros. El último y más mediatico, la construcción del edificio Acuarela que afecta las visuales del Castillo de San Felipe de Barajas y pone en riesgo la categoría de Ciudad Patrimonio de la Humanidad que ostenta Cartagena por disposición de la UNESCO.

Andar el Centro Histórico será siempre un bálsamo para atenuar las tantas arremetidas del diario acontecer citadino pero hay que seguir trabajando para que cada día esté en mejores condiciones.  Salud

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