close
Opinión

Matoneo de El Espectador contra Alberto Salcedo Ramos

Por Eduardo García Martínez

Otro suculento ruido mediático ha levantado vuelo en el país, alrededor de un presunto abuso de poder ligado a exigencias sexuales que relacionan al cronista Alberto Salcedo Ramos y mujeres cercanas al reconocido maestro del periodismo. El anterior episodio señala al director de cine Ciro Guerra y otras mujeres que lo acusan de lo mismo: aprovechamiento de su poder para acosar y abusar sexualmente.

El espectador del martes 15 de septiembre 2020 entró, desde sus páginas de opinión, a terciar en el primer caso. De entrada y sin otro argumento que la propia subjetividad del editorialista, se le endilga a Salcedo Ramos responsabilidad en un presunto abuso sexual contra mujeres. Titular el editorial con la frase: El silencio no es respuesta a los actos sexuales violentos, para referirse en concreto al tema de Salcedo, es afirmar que hay hechos comprobados ya que el cronista barranquillero no se ha pronunciado aún sobre el particular.

El autor de la frase podría decir que se escribió en sentido genérico y que sirve para todos los casos de abuso en los que los presuntos agresores guardan silencio. Pero también hay ahí un sesgo evidente porque guardar silencio no es sinónimo de culpabilidad. A menos que el editorialista guíe su argumentación basado en el adagio que dice:”el que calla otorga”. Lo cual tampoco es verdad verdadera.

El Espectador dice buscar un espacio de conversación pública sobre el caso en mención, investigado por periodistas de ese medio bautizadas como Las igualadas. Los términos de ese llamado, sin embargo, están más cerca del matoneo mediático contra el periodista Salcedo que de la búsqueda de una reflexión constructiva sobre el respeto a la mujer y las prácticas abusivas de los hombres.

En el caso de Ciro Guerra, éste respondió a las acusaciones de acoso y abuso sexual contratando un pool de abogados que demandó penalmente a dos periodistas que publicaron en un portal web versiones de varias presuntas víctimas del director cinematografico. Las periodistas Catalina Ruíz y Matilde Londoño aseguraron que Guerra las quiere meter a la cárcel después de recibir notificación de la fiscalía que las investiga ahora por calumnia. Por supuesto, aún no se sabe si hubo o no abuso.

Pero en el caso Salcedo Ramos el editorialista no solo acusa sino que reta a voz en cuello con su verdad revelada:

“Ahora que con valentía dos mujeres decidieron dar la cara y las periodistas de El Espectador hicieron una investigación rigurosa, ¿dónde están los pronunciamientos de quienes han ayudado a construir la reputación de Salcedo? ¿Las universidades? ¿La Radio Nacional?”.
Es decir, El Espectador como juez y parte, imparte justicia. Vaya vaya.

El respeto y la defensa de los derechos de la mujer es incuestionable y en eso no debe caber ninguna duda. El derecho a la defensa de cualquier persona también lo es. Por tanto, adelantarse para sancionar mediatica y públicamente lo que la justicia debe determinar después de una rigurosa investigación, puede ser indebida presión e intromisión que no hace bien sino mal social. Y que periodísticamente es cuestionable.

Este texto fue enviado como contra editorial a El Espectador.

Dejar una respuesta

Show Buttons
Hide Buttons