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Opinión

EN CARTAGENA DE INDIAS MASAJISTAS EN LAS PLAYAS FUERA DE CONTROL

 

Por Ernesto Matos

 

El reciente caso de la especulación a unas turistas chilenas por parte de masajistas informales en las playas de Cartagena de Indias no es el primero que se registra y que deja en entre dicho el control efectivo tanto por parte de la Corporación de Turismo como por parte de la misma Policía Nacional.

Apenas hace unos días que se registró y se denunció un caso similar en las playas de Bocagrande a por parte de estos mismos trabajadores informales a una familia de turistas bogotanos, que a diferencia de las chilenas salieron agredidas por parte de un grupo de desconocidos que acompañaban a cierta distancia a estas masajistas.

Ya es hora que se le haga un acompañamiento más contundente a la señora Zully Salazar en la Corporación de Turismo en este sentido, si se tiene en cuenta que este nos es un organismo policivo.

Se hace necesario que empiecen a actuar todos los actores que viven del turismo. Se podría pensar que hechos como las incontroladas invasiones al cerro de la popa como este tipo de atropellos en las playas de Cartagena estén sucediendo por la misma ingobernabilidad de la ciudad; pero realmente aquí podrían intervenir otros sectores que viven de la actividad pero que están acostumbrados a que todo lo haga el Distrito o la Policía mientras muchos de ellos se dedican a engordar sus arcas o tomar sus jugosas utilidades para respaldar campañas presidenciales como lo vienen haciendo ahora que les permitan seguir pagando sueldos de hambre y atropellar al trabajador.

Sin ser empresario del turismo o autoridad policiva, me ha tocado observar también masajistas presionando a turistas en el Parque de Bolívar para que les cancelen altas sumas de dinero luego de una pruebita tal y como sucedió a las chilenas; lo que significa que el fenómeno no se registra solo en las playas de Bocagrande.

Considero que es el momento de ponerle freno a este tipo de anomalía haya alcalde o no; ya emprender un proceso de formalización para este tipo de personas significaría dignificar a un trabajador informal que también necesita llevar su sustento a su familia sin que tenga que extorsionar o especular con el que llega y deja de alguna manera utilidad a esta industria que aún sigue en mora para hacer sentir al cartagenero que el turismo realmente vale la pena.

En la gráfica: las dos turistas chilenas en momentos que visitaban para contar su desagradable experiencia a la Directora de la Corporación Turismo Cartagena – Zully Salazar. (Foto cortesía de Alcaldía)

 

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