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Opinión

El turismo busca un aire

Por: Eduardo García Martínez
 
En Cancún -México- concluyó con todo éxito la cumbre internacional de la industria de los viajes y el turismo, cuyo objetivo buscaba un nuevo aire para sobreponerse a la debacle provocada por la pandemia del Coronavirus. Con 600 delegados presenciales y miles de empresarios, ejecutivos, trabajadores de base, periodistas especializados e interesados en las temáticas abordadas, en línea, el evento terminó convertido en  faro que ilumina un presente maltrecho y soporte para la construcción de un futuro que requiere especial visión, acción decidida, optimismo y muchos desvelos conjuntos.
 
En el renombrado destino azteca se plantearon estrategias para conseguir la recuperación económica del turismo en términos globales, una tarea nada fácil dado el brutal impacto recibido desde hace algo más de un año, cuando se conoció el mal de Wuhan que redujo el turismo a su mínima expresión.
 
Recuperar los turistas, el empleo, las finanzas y abrir mucho más la puertas para el desempeño de la mujeres en el sector, fueron algunos de los propósitos expuestos durante el evento. Enmarcado todo en la necesidad de brindar a los visitantes el mejor de los servicios, con rígidos protocolos de bioseguridad por cuanto la recuperación irá a la par con la permanencia de la pandemia, ya que nadie sabe con exactitud hasta cuando se mantendrá activo el virus.
 
En el entre tanto, la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros -Clia- cree que en el segundo semestre de 2021 podría reactivarse la operación de las embarcaciones, aunque todo dependerá de
“las aportaciones de científicos y médicos expertos”. La pandemia también golpeó con gran fuerza a las líneas de crucero, afectando muy fuerte a Cartagena que venía creciendo a pasos agigantados en el subsector del crucerismo.
 
El sector turístico mundial trabaja con gran optimismo para recuperarse y renovarse en la pospandemia, lo que obliga a actuar de igual manera en Cartagena, donde debe haber sincronía entre los sectores público y privado para avanzar en el espinoso camino de la recuperación, que no admite improvisaciones sino acciones que garanticen el robustecimiento de la ciudad como destino de primer orden en el concierto del gran Caribe. Sin embargo, no se conoce de un plan o una estrategia para abordar los retos del presente y el futuro del turismo, para dejar atrás los lunares de siempre: la informalidad, el  dejar hacer, el abuso, el conformismo, el desorden, la suciedad, la inseguridad.
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