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CulturaOpinión

José Ramón Mercado: poeta total hasta el final

Foto: El Universal

“ME VOLVÍ AGUA”

Por Eduardo García Martínez

Lo que más anhelaba era ver el final de la pandemia para presentar al público su hermoso libro Anatomía del Regreso-Antología del medio siglo-, 582 páginas que recogen su producción poética publicada a lo largo de 50 años de trasegar por el mundo del verso. Un esfuerzo en el que puso todo su corazón porque quería, después, dedicarse a escribir sus memorias. Yo le decía que ese libro de memorias sería una estupenda novela porque su propia vida lo era, no tenía que buscar nada prestado. En su mente prodigiosa mantenía frescos los recuerdos más remotos, desde los rigores de las carencias familiares, la niñez desarrapada, la dureza del padre áspero, las bondades de la madre abnegada, los muchos hermanos, los deseos de cambiar de manera radical los designios de su propio destino, con dedicación y esfuerzo. Lo hizo. Contra toda adversidad, se convirtió en profesional tres veces titulado, docente de los buenos, dramaturgo, poeta de mérito, escritor reconocido. Pero por encima de todo, en un hombre sin ínfulas, decente, humilde y respetuoso.

No le alcanzó la vida para materializar aquel sueño de escribir sobre su singular existencia porque el Coronavirus se le coló como un gusarapo invisible y maldito en su cuerpo guerrero, acostumbrado a luchar contra la adversidad. Había cumplido 85 años de vida el 19 de marzo pasado pero parecía que tuviera 60. Los años le pasaban sin tocarlo y en su mente seguían anidándose los sueños. Sus amigos creíamos que no iba a morir nunca porque cada día que pasaba estaba más vital y creativo en sus palabras. “Tu muerte es un dolor indescriptible, esperábamos tu triunfo en una batalla más porque eras fuerte como un árbol milenario y puro como el canto de aves de nuestros Montes de María”, escribió mi hijo Boris que lo quería tanto como yo. Lastima recordar que duró más de un año encerrado en su casa, cuidándose del virus, y que se había puesto las dos vacunas recomendadas para generar anticuerpos contra ese mal venido de tan lejos a causarnos tanto dolor y sufrimiento.

José Ramón Mercado, uno de los más consagrados y reconocidos poetas  del país.

 

Me duele en el alma la partida de José Ramón Mercado, pero guardo como un tesoro su amistad sincera, bondadosa, festiva, llena de momentos imborrables. Asombrados y tristes están Alcira, su esposa, y sus hijos José Ramón, Mónica y Aura María, su verdadero alter ego, pero igualmente orgullosos de haber tenido a su lado a un hombre tan profundamente humano como lo fue José Ramón, poeta hasta el final. Antes de convertirse en espíritu, dijo sus últimas palabras a Mónica y Aura María, en aquel momento crucial: /ahora me volví agua/. Seguramente recordaba a su amado arroyo Pichilín, donde de niño sin esperanzas bebía boca con boca junto a su caballo desmirriado, el agua cristalina que corría rumbo al mar lejano, y ponía en perspectiva uno de sus libros preferidos: “El cielo que me tienes prometido”.

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