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Actualidad

Ojo al turismo alcalde Dau

Eduardo García Martínez

La vocación turística de Cartagena de Indias viene desde sus tiempos más antiguos. Su condición de puerto abrigado y seguro, unido  a su patrimonio monumental, mar tibio, gente dicharachera y cálida, su hermoso archipiélago y trasegar histórico, sumaron todos los atributos para convertirla en un destino de  importancia que ha consolidado de renombre en las últimas décadas

Desde cuando la gran flota de Tierra Firme tomó a Cartagena de Indias como uno de sus puertos principales en el Nuevo Mundo,  comenzó a recibir viajeros para sí y en tránsito hacia Santa Fe, Quito, Lima y Buenos Aires. También llegaban para embarcarse en los flamantes galeones de la época quienes iban a territorio español, y debían pernoctando en casas de hospedaje, antesala de la actual hotelería. La Cartagena turística moderna inició su despegue a partir de la construcción del hotel Caribe, hace 74 años, convirtiéndose en el principal destino de Colombia y ciudad preferida por los visitantes del mundo.

Hoy enfrenta fuerte competencia interna y en el Gran Caribe, lo que obliga a mejorar al máximo en servicios, infraestructura, empleo, seguridad, transporte, capacitación del talento humano, tecnología, guianza, aseo. La informalidad que nos caracteriza lleva implícito desorden, abuso, ausencia de autoridad, lo que hay que combatir al máximo. Los abusos contra turistas nacionales y extranjeros se han convertido en una constante y Playa Blanca, un verdadero paraíso en nuestra región Caribe, está convertida en una tierra de nadie y sin solución a la vista.

 El alcalde electo William Dau tiene muchos retos que vencer para encaminar esta ciudad  de esplendor y decadencias conjuntas hacia un destino mejor, pero debe entender la necesidad siempre aplazada de definir y poner en marcha una política pública para el turismo, que encare de manera decidida los diferentes problemas que se enfrentan. Son muchos y crecen ante la vista desentendida de autoridades, empresarios, ciudadanía, poniendo en peligro la consolidación de Cartagena como destino en el concierto global. Si se sigue con la práctica de permitirlo todo, no pasaremos de ser un destino de medianía aunque tengamos todos los atributos para serlo de categoría mundial. Cuidar y embellecer la ciudad, respetar y servir bien al visitante, es obligatorio para avanzar por el camino correcto. La normatividad debe ser precisa y la autoridad competente y con recursos, para que este sector dinamice mucho más la economía y genere más empleo. Los barrios están ansiosos de integrarse a la red turística local. Hay ahí mucho que mostrar y ofrecer. El esfuerzo empresarial debe acompañarse del compromiso público. La Secretaría de Turismo no da espera

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